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Vinos de Australia: Bodega Glaezter

Barossa Valley es una de las regiones vitivinícolas más afamadas de Australia. Allí, la familia Glaetzer elabora vinos desde hace más de 30 años.

En las tres últimas décadas, Australia experimentó un salto cualitativo como país productor de vinos. La Shiraz es la cepa insignia, la variedad típica con la que han ganado posicionamiento en el mercado internacional.

En la región de Barossa Valley, uno de sus productores estrella es Glaetzer, una bodega que ha rescatado viñedos centenarios, con plantas añejas de la sub-región Ebenezer. Gracias a estos viñedos y a su know-how, los Glaetzer elaboran vinos super premium en volúmenes muy pequeños. Se especializan en la producción de las uvas Shiraz y Grenache. Ellos están convencidos de que el vino nace en el viñedo, confiando 100 por ciento en lo que entrega el terroir de Barossa.

Los añosos viñedos, requieren una mínima atención, ya que sus profundas raíces buscan el agua muchos metros bajo tierra y transforman a las plantas autosuficientes, con capacidad de adaptación a los climas extremos. En el caso de Ebenezer, predomina el clima cálido, con un régimen de lluvias y humedad bajo, lo cual da como resultado vinos de cuerpo lleno e intensamente coloridos. La suavidad y elegancia que logran los vinos de Glaetzer  son marca registrada en la viticultura de Barossa.

Vinos con una personalidad única

Entre sus etiquetas, se destaca el “Glaetzer Wallace” es un blend tradicional de Barossa Valley, con  80% de Shiraz y 20% de Grenache.  Este corte evoca aromas a pimienta, cerezas y dejos terrosos que tienen los grandes vinos de terroir. En boca es de cuerpo lleno, elegante y suave, con taninos envolventes y acidez media. Equilibrado y de largo final. La Garnacha no pasa por roble para resaltar la fruta roja, mientras que la Shiraz madura dos años en viejas barricas de roble, para no tapar su gran carácter. Un gran vino con un costo beneficio imbatible y tiene packaging  atractivo e innovador.

Y siempre hay razones para descubrir nuevos vinos, nuevas regiones y nuevos países productores para transportarnos con una copa a estos recónditos lugares del mundo. Australia tiene lo suyo, con vinos de gran intensidad aromática, mucha concentración y buen cuerpo. Salud!

 

Para saber de vinos

¿Cómo y dónde catar los mejores vinos? Sugerencias para degustar vinos nacionales e importados.

Si hay algo en que todos los profesionales del mundo del vino están de acuerdo es que para llegar a ser un experto en la materia, hay que probar la mayor cantidad de vinos posibles. Y no solo de la Argentina, también de todo el mundo. El sentido del gusto hay que ejercitarlo diariamente, como un músculo.

Una buena opción para conocer nuevos caldos es asistir asiduamente a las distintas ferias de vinos que se llevan a cabo en el país. Una de las más destacadas es Vinos de Lujo, que todos los años se lleva a cabo en el hotel Alvear. En esta feria cada bodega presenta sus mejores exponentes y, afortunadamente, se descorchan todos los vinos, hasta los más caros. Otra ventaja es que todos los stands de las diferentes bodegas son atendidos por los mejores Sommeliers de la Argentina, como así también enólogos, ingenieros agrónomos y hasta los propios dueños. De esta manera, podemos hacer preguntas técnicas sobre cómo fue la vendimia, cuántos meses de paso por roble tuvo el vino, etc. El ambiente es súper agradable y distendido. Eso sí, recomiendo ir temprano, para catar con más tranquilidad y, por supuesto, escupir absolutamente todo.

¿Y para catar vinos importados?

Aquí el tema es más complejo, ya que es realmente difícil encontrar vinos de otros países. Por suerte hay unas pocas vinotecas que se especializan en este rubro. Lo fundamental es entender lo que cada región nos puede llegar a dar, tanto en aromas como en sabores. Y también entender la filosofía de cada productor.

Un buen plan para degustar caldos importados es reunirse con amigos amantes de Baco y comprar 4 o 5 botellas de vino del mismo país entre todos. Por ejemplo: se puede empezar por Chile o Uruguay, luego pasar por España, Italia y Francia. Una vez que estemos más instruidos, podemos hacer degustaciones de diferentes productores de una misma denominación de origen, por ejemplo Bordeaux. Si nos gusta la cocina y tenemos tiempo, podemos elaborar un menú regional especial, según el país que elijamos. Este es un mundo fascinante, divertido e interminable, por eso es mágico.