Su búsqueda "Vinos de Bordeaux"

Bordeaux, cuna de los grandes vinos franceses

 Bordeaux, en la región de Aquitaine, al suroeste de Francia, es la segunda región productora de vinos del país (sólo por detrás del Languedoc, productora de vinos  de consumo masivol). Junto a la Bourgogne y Champagne, es la más afamada del mundo vitivinícola. De sus viñedos –aproximadamente 120.000 hectáreas– provienen muchos de los más grandes vinos del mundo. 

 Hablar del vino de Bordeaux es hablar de tradición, los bordeleses fueron los pioneros en clasificar sus vinos con Denominaciones de Origen (AOC por sus siglas en francés). Francia y Bordeaux especialmente, tiene el sistema más complejo de denominación de origen que busca proteger el terroir, la tradición, los métodos de elaboración y especialmente la calidad del vino.

Bordeaux produce todo tipo de vinos, de todas las calidades y todos los precios, desde vinos de mesa hasta los Grand Crus. Se producen vinos tranquilos blancos, tintos, rosados, dulces y hasta espumantes como el Crémant de Bordeaux.

A diferencia de Bourgogne, Bordeaux, siempre ha defendido el concepto de “Assemblage“, corte o blend de diferentes cepas. Los tintos se elaboran con una mezcla de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot y varían según la región, pero también se utilizan otras cepas en menor proporción como Petit Verdot y Malbec. Los blancos, tanto dulces como secos, se elaboran a partir de Sauvignon Blanc y Semillón.

 Hoy existen 57 AOC entre todas las subregiones, entre ellas, las más famosas son Margaux, Saint Julien, Saint Estèphe y Pauillac, en el Haut Médoc, en la orilla izquierda de la Gironde, el río que atraviesa la región, desde unos kilómetros antes donde se unen sus principales afluentes, el Garonne y La Dordogne.

 Del Haut Médoc vienen cuatro de los cinco Grand Crus Classées de Bordeaux, clasificados en 1855. Estos son: Château Margaux, Château Mouton Rothschild, Château Latour y Château Lafite Rothschild, que se encuentran sin duda entre los mejores vinos del planeta. En la margen izquierda del río, la Cabernet Sauvignon es la cepa que compone el mayor porcentaje de los cortes, son vinos potentes, concentrados, con aromas a cuero, chocolate y especias, mientras que del lado derecho, prima el Merlot, produciendo vinos más sutiles, frutados y elegantes, con notas a cassis y regaliz. De este lado del Garonne, las regiones más importantes son Saint Emilion y Pomerol, cuna de otros de los grandes vinos como Château Cheval Blanc y Château Petrus respectivamente.

 Al sur de la ciudad, al margen de la Dordogne, están las AOC Graves y Pessac Léognan, donde también se producen vinos muy famosos, entre ellos muchos blancos secos, y en Pessac se encuentra Château Haut Brion, el quinto Grand Cru, con dos etiquetas, una de tinto y una de blanco y su segunda marca.

Finalmente, de postre, pegada a la AOC Graves, esta la AOC Sauternes, de donde vienen los vinos dulces más famosos de la tierra, son siempre blancos,  de uvas botritizadas, es decir con podredumbre noble,  método por el cual las uvas concentran azúcar y pierden humedad, para lograr un vino con mucho azúcar residual, de color dorado y una nariz llena de miel, cítricos y flores secas que evoluciona muy bien a lo largo de los años. De ahí el mítico Château d’Yquem, máximo exponente de esta región.

 Bordeaux es una región mágica,  sus suaves colinas cubiertas de viñedos, sus pueblitos medievales, los Chateaux  lado y lado de los caminos y sus incomparables vinos. Su tradición centenaria ha servido de inspiración a miles de enólogos de todo el mundo, que han querido replicar la elegancia, complejidad y potencial de guarda de sus grandes vinos en todos los rincones del planeta.

 Cada día son mejores los vinos que se producen en todo el mundo, y hay millones de vinos excelentes por todas partes, pero el Viejo Mundo nunca dejará de ser el lugar donde empezó todo, y Bordeaux siempre será Bordeaux, la capital mundial del vino.

Vinexpo 2013

 

La semana pasada tuvo lugar en la hermosa y antigua ciudad de Bordeaux, en Francia,  Vinexpo, uno de los eventos más importantes del mundo del vino a nivel internacional.   Se celebra cada dos años en Bordeaux y, los años intermedios, en Hong Kong. Se trata de una feria de proporciones descomunales donde se dan cita miles de expositores de todo el mundo. Una feria de profesionales, para profesionales, a la que sólo es posible acceder con invitación. 

Recorriendo sus corredores, sus salas de conferencias y degustaciones, es posible encontrarse con las personalidades más grandes del mundo del vino, infinidad de enólogos, winemakers, negociants y sommeliers, entre muchos otros. La feria es una gran oportunidad para hacer negocios, contactos y, sobre todo, conocer y probar vinos de todos los rincones del planeta.

En cinco días de feria, arrancando a las 8 am, tuve el privilegio de probar una enorme variedad de etiquetas del Nuevo y del Viejo Mundo, desde los legendarios e imbatibles Grand Crus de Bordeaux, Bourgogne y otros de la Vallée du Rhône, pasando por los grandes vinos españoles como Vega Sicilia y Pingus, los mejores vinos de Italia, Chiantis, Barolos, Prossecos, y algunos supertoscanos, hasta vinos de países productores  no tradicionales como Bulgaria, Rumania y Turquía, que cada día merecen más atención, e inclusive, unos más extraños y exóticos como México, Brasil y China, éste último, a gran velocidad se está convirtiendo en uno de los mayores productores de vino a nivel global. 

Por supuesto, la Argentina estuvo bien representada también, con una muestra de varias bodegas, grandes y chicas, que llevaron sus mejores vinos para dar a conocerlos al consumidor internacional. Por ejemplo, nos encontramos con David Bonomi, enólogo de Doña Paula, quien nos ofreció degustar los nuevos Malbec top de la bodega –Parcels–, que están próximos a salir al mercado y que tendremos en Grand Cru. Nos encontramos otras personalidades como Agustina de Alba, Sebastián Zuccardi, Laura Catena, y hasta el mismísimo Michel Rolland, todos embajadores del vino argentino. 

Para el que ama el vino y está en su mundo, hay pocas experiencias tan importantes y enriquecedoras como asistir a un evento como Vinexpo. Para mí, haber ido por primera vez, me hizo prometer que nunca voy a faltar a ninguna…

Por David Fonseca.

Semana Francesa

Para conmemorar la revolución francesa qué mejor que beber vinos tintos y blancos de diferentes denominaciones de origen de Francia, pero siempre con esa elegancia que los caracteriza.

 Esta maravillosa región tiene sin lugar a dudas los mejores y más variados vinos del planeta. Estos son complejos, finos y con una marcada personalidad, donde hay siempre una buena opción para cada situación. Desde el cálido sur hasta el clima extremadamente frío del norte, la cultura francesa no solo se destaca por la enología, sino que también probablemente los franceses tengan la mejor y más rica gastronomía mundial.

Empezando por Chablis, se destaca el productor William Fèvre con su Premier Cru Fourchaume 2007.Este Primer cultivo es uno de los más grandes de la apelación y del cual salen los mejores exponentes de Chablis. De nariz súper mineral y cítrica, en boca se muestra ágil, con una gran acidez y  un final fresco y chispeante. Ideal para acompañarlo con ostras, su maridaje típico y exquisito. Un delicioso vino que se puede beber ahora o que permite, a su vez, una larga guarda en botella, en donde madurará de maravillas.

Otro gran vino, pero tinto, es el Bahans Haut Brion 2006, segundo vino del histórico Château Haut Brion. Un dato de color es que a partir del año 2008 cambia el nombre de esta segunda etiqueta a “Le Clarence de Haut Brion”. De una producción limitadísima, solo 5000 cajas por año, el Bahans tiene las características de su hermano mayor, pero en vez de esperar 10 años para beberlo, este ejemplar está listo a los cinco años para su consumo óptimo. Clásico Bordeaux, se recomienda decantar para liberar todo su potencial aromático. Complejo, seductor y austero este vino quedará en su memoria por muchos años y beberlo es estar un poquito más cerca del Haut Brion, uno de los mejores vinos del mundo, por lejos. Y para acompañarlo nada mejor que un agneau (cordero) bordolés cocinado en su propio jugo.

Santé!

Por Ezequiel Schneer, Sommelier

 

Merlot: una de las uvas tintas más famosas del mundo

Conozca esta variedad francesa que trascendió fronteras y tiene características tan particulares.

La historia del nombre y el origen del cepaje son curiosidades que vale la pena contar. Tal es así que Merlot quiere decir Mirlo en francés, probablemente por el color negro azulado del ave, semejante al de su racimo. También se dice que el Mirlo se come los racimos de Merlot y de ahí su nombre.

Su cuna es en Bordeaux, donde nacen los grandes vinos del mundo como el Petrus y otras perlas famosas y costosas, que solo unos pocos privilegiados pueden beber.

En  la Argentina no hay grandes exponentes monovarietales, salvo excepciones en la Patagonia –Mainqué, de Bodega Chacra o Marcus, de Humberto Canale– pero sí es  muy importante en los tradicionales blends argentinos al estilo bordelés.

Merlot en Italia

Sin embargo, hay un lugar fuera de Francia, donde la Merlot como varietal, da vinos únicos: en Italia. Más precisamente en la Toscana, la Merlot da vinos únicos e irrepetibles. El “Petrus” de Toscana se llama “Masseto” y muchos lo comparan con los grandes vinos del Pomerol francés.

Pero hoy hablaremos de otro monovarietal de esta uva, “Lamaione“. La familia Frescobaldi, una de las más antiguas productoras de vino del mundo, elabora este soberbio caldo en la región de Montalcino, en su bodega CastelGiocondo. Las uvas salen siempre del mismo viñedo (single vineyard) y, por supuesto, usan las de mayor calidad. La bodega Frescobaldi es una de pioneras en usar la variedad Merlot en la región de Montalcino, donde la Sangiovese reina.

El Lamaione 2004 es un vino elegante. Tiene un color violeta oscuro, en nariz desprende notas a cassis y frutillas, con matices especiados a pimienta  y grafito. En boca es de cuerpo lleno, de taninos sedosos y suaves, con un equilibrio excepcional. De final largo y persistente. Es un vino ideal para acompañar carnes braseadas, como cerdo o cordero.

Para saber de vinos

¿Cómo y dónde catar los mejores vinos? Sugerencias para degustar vinos nacionales e importados.

Si hay algo en que todos los profesionales del mundo del vino están de acuerdo es que para llegar a ser un experto en la materia, hay que probar la mayor cantidad de vinos posibles. Y no solo de la Argentina, también de todo el mundo. El sentido del gusto hay que ejercitarlo diariamente, como un músculo.

Una buena opción para conocer nuevos caldos es asistir asiduamente a las distintas ferias de vinos que se llevan a cabo en el país. Una de las más destacadas es Vinos de Lujo, que todos los años se lleva a cabo en el hotel Alvear. En esta feria cada bodega presenta sus mejores exponentes y, afortunadamente, se descorchan todos los vinos, hasta los más caros. Otra ventaja es que todos los stands de las diferentes bodegas son atendidos por los mejores Sommeliers de la Argentina, como así también enólogos, ingenieros agrónomos y hasta los propios dueños. De esta manera, podemos hacer preguntas técnicas sobre cómo fue la vendimia, cuántos meses de paso por roble tuvo el vino, etc. El ambiente es súper agradable y distendido. Eso sí, recomiendo ir temprano, para catar con más tranquilidad y, por supuesto, escupir absolutamente todo.

¿Y para catar vinos importados?

Aquí el tema es más complejo, ya que es realmente difícil encontrar vinos de otros países. Por suerte hay unas pocas vinotecas que se especializan en este rubro. Lo fundamental es entender lo que cada región nos puede llegar a dar, tanto en aromas como en sabores. Y también entender la filosofía de cada productor.

Un buen plan para degustar caldos importados es reunirse con amigos amantes de Baco y comprar 4 o 5 botellas de vino del mismo país entre todos. Por ejemplo: se puede empezar por Chile o Uruguay, luego pasar por España, Italia y Francia. Una vez que estemos más instruidos, podemos hacer degustaciones de diferentes productores de una misma denominación de origen, por ejemplo Bordeaux. Si nos gusta la cocina y tenemos tiempo, podemos elaborar un menú regional especial, según el país que elijamos. Este es un mundo fascinante, divertido e interminable, por eso es mágico.

Mitos del vino

Muchas son las leyendas que rodean a esta mágica bebida, ya que nos acompaña desde nuestros inicios como sociedad.

Uno de los mitos más difundidos es que mientras más viejo es el vino, mejor es. Nada más alejado que esto. Por supuesto que hay botellas que mejoran con el tiempo bajo óptimas condiciones de guarda. Pero la mayor parte del vino es elaborado para beberse joven. Lo único que ganarían estos con la guarda es ir perdiendo la fruta hasta convertirse en vinagre.

Otro gran mito es que mientras más caro el vino, mejor es. Los grandes caldos del mundo, como los Grand Cru de Bordeaux o Borgoña de buenas añadas, son caros y excelsos. Pero no pasa lo mismo quizá con vinos demasiado caros, que no alcanzan un buen costo-beneficio. Lo interesante es encontrar vinos de buena calidad a un precio accesible. Esto es lo que nos da satisfacción.

Las mujeres y el vino

Vino dulce para mujeres. Falso. Hay excelentes vinos dulces, con muy buen balance dulzor-acidez que nos llenan de placer tanto a hombres como a mujeres.

Hablando de mujeres, hay muchas fábulas que hay que empezar a desterrar. Para empezar, la Escuela Argentina de Sommeliers hace 10 años que está comandada por mujeres. Para pensar no?  El concurso Mejor Sommelier de Argentina se presentó 4 veces, y el primer puesto siempre fue para una mujer.

Y, en con este mismo tono, enfocado en cuestiones de género, circulan, sin fundamento alguno, en el imaginario popular otros mitos en torno a las mujeres, como que los vinos blancos y rosados son para ellas. La realidad demuestra otra cosa, cuando una mujer elije un vino lo hace de acuerdo a la información que posee y según sus preferencias. Las más conocedoras tienen un espectro más amplio y sofisticado y se animan a probar vinos más complejos y, las menos entrenadas, prefieren los blancos o espumantes, vinos más jóvenes en general.

Otro mito postula que el vino es elaborado por hombres. Sin embargo, cada vez es mayor la presencia femenina y es notable el grado de profesionalidad de las enólogas mujeres en la industria vitivinícola. En la Argentina encontramos una cantidad de enólogas que elaboran vinos de gran concentración y complejidad, que sorprenden a los consumidores.

Y aún hay quienes afirman que las mujeres no deciden la compra, muy equivocados están…

Si antes la mujer cocinaba y el hombre compraba el vino, hoy esto dejó de ser así: el hombre cocina y ella está buscando vinos en la góndola. Ahora la mujer elige el vino, lo compra y le encanta!

Para finalizar, les cuento que en las cenas-catas que hacemos con mis amigos amantes del vino, cuando vienen nuestras mujeres, beben la misma cantidad o incluso más que nosotros!!.