Su búsqueda "Vinos de Francia"

Gevrey Chambertin con el prestigio de los Grands Crus

A pocos kilómetros de la ciudad de Dijon, se encuentra Gevrey Chambertin, un pueblito de menos de 3000 habitantes con un viñedo de apenas unas 300 hectáreas, donde se producen 9 de los 33 Grands Crus de La Bourgogne, lo que lo convierte en una de las zonas de mayor prestigio de la región, e incluso del mundo.

 

Todos los vinos tintos son elaborados a partir de Pinot Noir, que en este terruño particular, produce generalmente vinos de mayor concentación, cuerpo y firmeza que en el resto de la Bourgogne, con gran potencial de guarda. Es conocido como el vino de Napoleón Bonaparte, pues además del Champagne, este era el vino favorito del emperador.

El vino recomendado de la semana, es el Gevrey Chambertin 2011 de Bouchard Pére et Fils, un excelente representante de la denominación. De color cereza brillante, una nariz llena de frutillas y frambuesas dulces, acompañadas por delicadas notas de grafito y los aromas terrosos y complejos típicos de su terroir de procedencia. En boca es fresco, de textura sedosa, complejo y de largo final, ideal para acompañar platos delicados a base de cordero, o un cremoso risotto de hongos.

Champagne: toda la magia de la Maison Bollinger

Champagne es una de las regiones vitivinícolas más importantes del mundo y, sin duda, una de las más bellas. La mayor parte de las “Maisons” se encuentran en las ciudades de Reims y Epernay, en esta última, hay inclusive una avenida entera –L’Avenue du Champagne– bordeada de casas de culto como Moët et Chandon, Mercier y Pol Roger, entre muchas más. Sin embargo, en Ay, un pueblito minúsculo a sólo 4 kilómetros de Epernay, existen casas famosas como Deutz, Ayala, Gosset y Bollinger. Tuve el placer de visitar Bollinger y su mágico entorno y hay mucho por compartir de esta experiencia. Bollinger y su historia Bollinger, originalmente Renaudin Bollinger hasta 1960, es una de las más prestigiosas casas de Champagne, su estilo logró conquistar a la Corte británica –desde hace un siglo es su Champagne oficial– y fue elegido en las películas de James Bond. Aunque fue fundada en 1829, sus raíces se remontan a 1585, cuando las tierras fueron adquiridas por una de las familias creadores de la marca. En la actualidad, es una de las pocas casas de Champagne que aún son independientes y se manejan como negocio familiar. Las 164 hectáreas de viñedos propios que tiene Bollinger están distribuidas por toda la región de Champagne, y muchas de sus parcelas son Grands Crus de la montagne de Reims, (una zona codiciada y que produce las mejores uvas) lo que se ve reflejado en la calidad de sus vinos. La variedad predominante en los viñedos de Bollinger es la Pinot Noir, pero también hay Chardonnay y Pinot Meunier como lo estipula la denominación de origen, además de algunas rarezas y cepas antiguas, por ahora en experimentación.

La viña, el origen de un gran vino

Quizás lo más llamativo de Bollinger, sean un par de parcelas ubicadas en frente y atrás de la mansión principal. Terres Chaudes y Saint Jacques en Ay son casi los únicos viñedos de Europa que resistieron a la philoxera (parásito que destruyó gran parte del viñedo europeo) y que no tienen injerto americano. Estas dos parcelas suman menos de una hectárea entre las dos, 100% plantadas con Pinot Noir, y en una forma muy antigua que hoy prácticamente no se utiliza, y producen rendimientos mínimos. Los años en que la cosecha es excepcional, de estas parcelas se produce la Cuvée Prestige de la Maison, que se llama Vieilles Vignes Françaises (viejas viñas francesas) y que es, de lejos, el mejor Champagne que probé en mi vida.

 

Momentos excepcionales

Además, probamos Bollinger Special Cuvée, el non millesimé de la casa, de Pinot Noir, Chardonnay y Pinot Meunier, que lleva en su mezcla vinos de reserva de más de 15 años, que le otorgan gran complejidad y estructura. En la cata también estuvieron presentes Bollinger Rosé, La Grand Année 2004, que sólo se produce en las mejores cosechas y ostenta una elegancia solo comparable con el Bollinger R.D. Que quiere decir “recement dégorgé” o recientemente degollado, es el mismo vino que la Grande Année, pero en vez de cinco, pasa ocho años sobre sus lías, todo un lujo en la nariz y en el paladar. Para entender por qué Bollinger es tan especial, basta con recorrer sus varios kilómetros de cavas subterráneas, cubiertas de moho y hongos, llenos de millones de botellas que aguardan pacientemente su momento de ser ensambladas para dar vida a los lujosos caldos de la casa, un lugar donde parece que el tiempo se detuvo hace 200 años. ¡Qué increíble ver al último tonelero de Champagne! Cultor de un gran oficio, que trabaja para Bollinger reparando barricas muy viejas donde se crían los vinos base, para aprovechar la porosidad de la madera vieja sin que esta le aporte gusto al vino y preservar los aromas primarios.

La calidad como única premisa

Los champagnes de Bollinger, desde el Special Cuvée hasta Vieilles Vignes, se distinguen por su elegancia, su equilibrio y complejidad, producto de la mezcla de los mejores Terroirs, la mezcla de la tecnología con la tradición, los largos periodos de crianza, mucho más largos que los que exige la denominación y, sobre todo, la incansable búsqueda de la calidad. En Champagne hay cientos de productores, y en tipicidades y calidades es posible encontrar de todo, desde los más modestos, pasando por los exóticos y los modernos, hasta llegar a las grandes marcas de lujo que se conocen en todo el mundo. A mi parecer, Bollinger es especial, aún dentro de un mundo que ya de por sí lo es bastante, pues combina en perfecto equilibrio el pasado y la tradición, con la tecnología y el futuro. Todo un placer visitar su casa y aprender un poco más de un mundo tan fascinante como es el del Champagne, esa bebida mágica que a todos encanta, y que es el mejor símbolo de la celebración, el lujo y el placer. Agradezco a Christian Dennis, de Bollinger, por el gran conocimiento y la pasión con que nos guió a través de una visita inolvidable.

Por David Fonseca, sommelier.

Bordeaux, cuna de los grandes vinos franceses

 Bordeaux, en la región de Aquitaine, al suroeste de Francia, es la segunda región productora de vinos del país (sólo por detrás del Languedoc, productora de vinos  de consumo masivol). Junto a la Bourgogne y Champagne, es la más afamada del mundo vitivinícola. De sus viñedos –aproximadamente 120.000 hectáreas– provienen muchos de los más grandes vinos del mundo. 

 Hablar del vino de Bordeaux es hablar de tradición, los bordeleses fueron los pioneros en clasificar sus vinos con Denominaciones de Origen (AOC por sus siglas en francés). Francia y Bordeaux especialmente, tiene el sistema más complejo de denominación de origen que busca proteger el terroir, la tradición, los métodos de elaboración y especialmente la calidad del vino.

Bordeaux produce todo tipo de vinos, de todas las calidades y todos los precios, desde vinos de mesa hasta los Grand Crus. Se producen vinos tranquilos blancos, tintos, rosados, dulces y hasta espumantes como el Crémant de Bordeaux.

A diferencia de Bourgogne, Bordeaux, siempre ha defendido el concepto de “Assemblage“, corte o blend de diferentes cepas. Los tintos se elaboran con una mezcla de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot y varían según la región, pero también se utilizan otras cepas en menor proporción como Petit Verdot y Malbec. Los blancos, tanto dulces como secos, se elaboran a partir de Sauvignon Blanc y Semillón.

 Hoy existen 57 AOC entre todas las subregiones, entre ellas, las más famosas son Margaux, Saint Julien, Saint Estèphe y Pauillac, en el Haut Médoc, en la orilla izquierda de la Gironde, el río que atraviesa la región, desde unos kilómetros antes donde se unen sus principales afluentes, el Garonne y La Dordogne.

 Del Haut Médoc vienen cuatro de los cinco Grand Crus Classées de Bordeaux, clasificados en 1855. Estos son: Château Margaux, Château Mouton Rothschild, Château Latour y Château Lafite Rothschild, que se encuentran sin duda entre los mejores vinos del planeta. En la margen izquierda del río, la Cabernet Sauvignon es la cepa que compone el mayor porcentaje de los cortes, son vinos potentes, concentrados, con aromas a cuero, chocolate y especias, mientras que del lado derecho, prima el Merlot, produciendo vinos más sutiles, frutados y elegantes, con notas a cassis y regaliz. De este lado del Garonne, las regiones más importantes son Saint Emilion y Pomerol, cuna de otros de los grandes vinos como Château Cheval Blanc y Château Petrus respectivamente.

 Al sur de la ciudad, al margen de la Dordogne, están las AOC Graves y Pessac Léognan, donde también se producen vinos muy famosos, entre ellos muchos blancos secos, y en Pessac se encuentra Château Haut Brion, el quinto Grand Cru, con dos etiquetas, una de tinto y una de blanco y su segunda marca.

Finalmente, de postre, pegada a la AOC Graves, esta la AOC Sauternes, de donde vienen los vinos dulces más famosos de la tierra, son siempre blancos,  de uvas botritizadas, es decir con podredumbre noble,  método por el cual las uvas concentran azúcar y pierden humedad, para lograr un vino con mucho azúcar residual, de color dorado y una nariz llena de miel, cítricos y flores secas que evoluciona muy bien a lo largo de los años. De ahí el mítico Château d’Yquem, máximo exponente de esta región.

 Bordeaux es una región mágica,  sus suaves colinas cubiertas de viñedos, sus pueblitos medievales, los Chateaux  lado y lado de los caminos y sus incomparables vinos. Su tradición centenaria ha servido de inspiración a miles de enólogos de todo el mundo, que han querido replicar la elegancia, complejidad y potencial de guarda de sus grandes vinos en todos los rincones del planeta.

 Cada día son mejores los vinos que se producen en todo el mundo, y hay millones de vinos excelentes por todas partes, pero el Viejo Mundo nunca dejará de ser el lugar donde empezó todo, y Bordeaux siempre será Bordeaux, la capital mundial del vino.

Vinexpo 2013

 

La semana pasada tuvo lugar en la hermosa y antigua ciudad de Bordeaux, en Francia,  Vinexpo, uno de los eventos más importantes del mundo del vino a nivel internacional.   Se celebra cada dos años en Bordeaux y, los años intermedios, en Hong Kong. Se trata de una feria de proporciones descomunales donde se dan cita miles de expositores de todo el mundo. Una feria de profesionales, para profesionales, a la que sólo es posible acceder con invitación. 

Recorriendo sus corredores, sus salas de conferencias y degustaciones, es posible encontrarse con las personalidades más grandes del mundo del vino, infinidad de enólogos, winemakers, negociants y sommeliers, entre muchos otros. La feria es una gran oportunidad para hacer negocios, contactos y, sobre todo, conocer y probar vinos de todos los rincones del planeta.

En cinco días de feria, arrancando a las 8 am, tuve el privilegio de probar una enorme variedad de etiquetas del Nuevo y del Viejo Mundo, desde los legendarios e imbatibles Grand Crus de Bordeaux, Bourgogne y otros de la Vallée du Rhône, pasando por los grandes vinos españoles como Vega Sicilia y Pingus, los mejores vinos de Italia, Chiantis, Barolos, Prossecos, y algunos supertoscanos, hasta vinos de países productores  no tradicionales como Bulgaria, Rumania y Turquía, que cada día merecen más atención, e inclusive, unos más extraños y exóticos como México, Brasil y China, éste último, a gran velocidad se está convirtiendo en uno de los mayores productores de vino a nivel global. 

Por supuesto, la Argentina estuvo bien representada también, con una muestra de varias bodegas, grandes y chicas, que llevaron sus mejores vinos para dar a conocerlos al consumidor internacional. Por ejemplo, nos encontramos con David Bonomi, enólogo de Doña Paula, quien nos ofreció degustar los nuevos Malbec top de la bodega –Parcels–, que están próximos a salir al mercado y que tendremos en Grand Cru. Nos encontramos otras personalidades como Agustina de Alba, Sebastián Zuccardi, Laura Catena, y hasta el mismísimo Michel Rolland, todos embajadores del vino argentino. 

Para el que ama el vino y está en su mundo, hay pocas experiencias tan importantes y enriquecedoras como asistir a un evento como Vinexpo. Para mí, haber ido por primera vez, me hizo prometer que nunca voy a faltar a ninguna…

Por David Fonseca.

Semana Francesa

Para conmemorar la revolución francesa qué mejor que beber vinos tintos y blancos de diferentes denominaciones de origen de Francia, pero siempre con esa elegancia que los caracteriza.

 Esta maravillosa región tiene sin lugar a dudas los mejores y más variados vinos del planeta. Estos son complejos, finos y con una marcada personalidad, donde hay siempre una buena opción para cada situación. Desde el cálido sur hasta el clima extremadamente frío del norte, la cultura francesa no solo se destaca por la enología, sino que también probablemente los franceses tengan la mejor y más rica gastronomía mundial.

Empezando por Chablis, se destaca el productor William Fèvre con su Premier Cru Fourchaume 2007.Este Primer cultivo es uno de los más grandes de la apelación y del cual salen los mejores exponentes de Chablis. De nariz súper mineral y cítrica, en boca se muestra ágil, con una gran acidez y  un final fresco y chispeante. Ideal para acompañarlo con ostras, su maridaje típico y exquisito. Un delicioso vino que se puede beber ahora o que permite, a su vez, una larga guarda en botella, en donde madurará de maravillas.

Otro gran vino, pero tinto, es el Bahans Haut Brion 2006, segundo vino del histórico Château Haut Brion. Un dato de color es que a partir del año 2008 cambia el nombre de esta segunda etiqueta a “Le Clarence de Haut Brion”. De una producción limitadísima, solo 5000 cajas por año, el Bahans tiene las características de su hermano mayor, pero en vez de esperar 10 años para beberlo, este ejemplar está listo a los cinco años para su consumo óptimo. Clásico Bordeaux, se recomienda decantar para liberar todo su potencial aromático. Complejo, seductor y austero este vino quedará en su memoria por muchos años y beberlo es estar un poquito más cerca del Haut Brion, uno de los mejores vinos del mundo, por lejos. Y para acompañarlo nada mejor que un agneau (cordero) bordolés cocinado en su propio jugo.

Santé!

Por Ezequiel Schneer, Sommelier

 

Pontet Canet, con todo el encanto francés

Una bodega histórica que reúne la  magia de Bordeaux y una producción de vinos memorables.

Hace un par de años tuve la suerte de conocer la bodega Pontet Canet. Cuanta pasión y amor dedica la familia Tesseron a la viña! Además, el lugar es precioso responde al estilo del clásico Château francés, con las viñas alrededor del castillo.

La bodega está ubicada en Pauillac, una de las AOC más distinguidas de Bordeaux. Las variedades de uvas plantadas son mayormente Cabernet Sauvignon, seguida por la Merlot y muy poco de Cabernet Franc y Petit Verdot. Todo el cultivo es biodinámico, el sistema está diseñado para dar una pureza única a los vinos. Para trabajar los suelos se utilizan caballos, Reine, Opale and Kakou son los nombres de los simpáticos caballos de la raza Brittany. De esta manera, se evita el uso del tractor.  Por su parte, las uvas se cosechan en su momento óptimo de madurez polifenólica, para obtener el mejor vino.

Los caldos reposan 16 meses en barricas de roble francés, 60% de primer uso. Luego el vino descansa en botella hasta que logra su equilibrio con el roble. El vino resultante es legendario. Súper complejo, combina poder y elegancia. En las buenas cosechas tiene la calidad de un Premier Grand Cru Classè, a pesar de estar quinto en la clasificación de 1855. Se puede añejar muchísimos años, y su segundo vino Haut De Pontet es de primera calidad.

Uno de los mejores vinos de Francia, y quizás del mundo. Si tienen la oportunidad no dejen de probarlo!

Ezequiel Schneer, Sommelier.

 

El terroir del Champagne

El Champagne es uno de los vinos más particulares del mundo. Su proceso de elaboración es totalmente artesanal y el resultado final es único e inigualable.

Solo en un clima extremo como el de Champagne, en Francia, se pueden cultivar esas fantásticas uvas, llenas de nervio, acidez, fruta y mineralidad.

Al comienzo, Champagne era una zona elaboradora de vinos tranquilos, desde 1584 existe la casa Gosset, quien se proclama ser la casa de vinos más antigua de la región. Luego, de a poco, se fue descubriendo el Champagne con burbujas. No fue el monje Dom Perignon quien descubrió esta mágica bebida, pero sí lo perfeccionó mucho, guardándolo en botellas más gruesas, evitando así las peligrosas explosiones que ocurrían en las bodegas. También se le puede atribuir al monje la famosa frase: “Estoy bebiendo polvo de estrellas”.

En la actualidad, hay un gran número de bodegas en la Denominación de Origen, y se están cultivando uvas en nuevas regiones dentro de la denominación. Cada una de las bodegas tiene un portfolio de vinos bien definido. En general, dividido en tres líneas: los NV (non vintage), son caldos sin año, el entry level y el estilo de la casa, se elaboran mezclando vinos de diferentes años. Un escalón más arriba están los Vintage, son champañas que se elaboran cuando una añada es excepcional, y en la botella siempre llevan el año de la cosecha. Y como tope de línea están las Cuvèe Prestige, son las mejores uvas de las casas, representan toda la elegancia, prestigio y lujo en Champagne. Grandes nombres como Dom Perignon, Cristal, La Grand Anèe están en las cavas de los grandes coleccionistas del mundo.

Esta gran bebida con burbujas nunca pasa de moda y acompaña muy bien las comidas. Es refrescante, compleja y alegre. ¿Será el mejor vino del mundo ?

 

Cosecha 2012

Llegó la vendimia y las bodegas son las grandes protagonistas de este momento especial que marcará la personalidad de sus vinos.

 Todas las cosechas tienen una personalidad única, y todas las regiones vitivinícolas tienen climas muy diversos. Por cuestiones climáticas, las uvas maduran de distintas formas año tras año, dándonos vinos con diferentes características gustativas y organolépticas.

En las regiones vitivinícolas argentinas las uvas maduran correctamente todos los años gracias a la gran cantidad de horas de sol que reciben las uvas, por esto, casi nunca tenemos problemas de maduración de las bayas.

En Francia y otras regiones de climas más fríos, sí hay cosechas malas, donde en ciertos años, los racimos no llegan a madurar del todo. En estas regiones de climas extremos, hay años malos, mediocres y buenos, pero cuando se dan todas las condiciones para añadas excepcionales, los vinos son maravillosos, complejos y de acidez refrescante.

Al contrario, en zonas demasiado cálidas se pueden llegar a hacer dos vendimias por año y esto conlleva a que la calidad de los vinos no puede ser muy buena en este tipo de climas.

En la añada 2012 en Mendoza, Argentina, habrá un 22 % menos de uva que el año anterior. Esto se debe principalmente a las altísimas temperaturas registradas, a la restricción hídrica y el temido granizo que afectó principalmente la zona Este de la provincia.

Sin embargo, la calidad de las uvas es muy buena lo que dará vinos de gran nivel. Esto sumado a la gran mejora de los últimos años en materia enológica, nos auguran caldos que año tras año logran mayor fineza y elegancia.

En el caso particular de Doña Paula, esta bodega inició su cosecha en febrero, con el Sauvignon Blanc de Finca Los Cerezos, en Tupungato. “Este año el Sauvignon Blanc presenta excelente calidad, mucho carácter varietal y buen nivel de madurez de azúcares y aromas”, aseguró Edgardo Del Pópolo, Director de Viñedos y Enología de Doña Paula. También hay expectativas muy buenas de la cosecha de los tintos: “Años con envero rápido y consistente son un presagio de buena calidad”, señaló Edgardo, haciendo referencia al envero homogéneo.

 

Un accesorio clave del vino: el decanter

¿Decantar o no decantar? Aquí las claves para saber cuándo decantar un vino.

¿Cuántas veces nos preguntamos si hay que decantar un vino? Este es uno de los puntos más intrigantes porque cada profesional tiene su estilo. No hay ninguna verdad al 100 por ciento y esto suma a la magia del fascinante mundo del vino.

 

-“El vino se decanta cuando presenta sedimentos”.

En esto sí estamos todos de acuerdo. Imaginen una copa de vino turbia, con partículas flotando en la superficie. No solo altera la visual, sino también alterará nuestros sentidos, sobre todo, el paladar. Si hay sedimentos: Decantar!.

 

-“El vino se deja una hora en el decanter”

Acá ya entramos a un terreno más complejo. Muchos vinos añejos y delicados pueden perder sus más preciados aromas en esa hora. Hay que tener en cuenta la sutileza de cada caldo. Sí hay algunas botellas que mejoran con horas de decanter, ciertos Barolos o Chateauneuf du Pape. Cuestión de ensayo-error.

 

-“Yo no decanto, con una buena copa es suficiente”

Ojalá fuese tan sencillo. Es verdad que es más cómodo, una buena copa ayuda a la oxigenación del vino, ahorrándonos tiempo y trabajo. Pero, a veces, ciertos vinos necesitan ser decantados para expresarse al 100 por ciento.

 

-“Los vinos jóvenes hay que trasvasarlos”

En este tema también están de acuerdo la mayoría de los sommeliers y amantes del vino.  Los vinos jóvenes necesitan oxigeno para liberar todas sus partículas aromáticas y calmar su natural nerviosismo. En este caso no habrá sedimentos, por eso se llama “trasvasar”.

 

-“Los blancos no se decantan”

Si. Los blancos también se decantan. A veces pueden presentar cristales naturales o incluso una mínima borra. Además, los grandes vinos blancos franceses, se mostrarán en su máximo esplendor en un lindo decanter, donde el color y los aromas complejos nos alegrarán la vida.

 

En resumen, este no es un tema simple. Lo ideal es experimentar con diferentes caldos, e ir sacando nuestras propias conclusiones. En lo personal, si tengo tiempo, decanto!.

Ezequiel Schneer, Sommerlier.

Sauvignon Blanc, el vino blanco del momento

Y sí, una vez más se viene la primavera, todos estamos en busca de vinos más suaves y refrescantes. Hay que dejar atrás los tintos pesados y los braseados invernales. Nada mejor que un Sauvignon Blanc, y cada región tiene su estilo.

La gran característica de esta uva es su alta acidez, que siempre nos invita a un nuevo trago.

Su cuna es en el Valle del Loira, Francia, de donde salen a mi gusto los mejores ejemplares. La famosa denominación de Origen “Sancerre” produce quizás uno de los vinos más acerados y minerales que existen. El suelo calcáreo de esta región y su clima extremo, son el secreto su personalidad. Son vinos cautivantes, austeros que siempre nos dejan con ganas de más. Ideales como aperitivo, su maridaje más famoso es con el queso de cabra Crottin de Chavignol. Por sus notas cítricas, combina muy bien con frutos de mar y pescados grillados. La denominación vecina “Pouilly Fume” también produce vinos excelentes de la misma variedad con características similares. Al Pouilly personalmente le encuentro más aromas a espárragos.

Hay otra región del mundo que elabora 100 % Sauvignon Blancs de calidad superior,  Nueva Zelanda. Los de mejor calidad salen de Marlborough, donde ya hace más de 20 años que hacen Sauvignon de excepción. La fama empezó con la etiqueta Cloudy Bay, pero en la actualidad hay más de 200 bodegas en producción y entre ellas una de las mejores es Saint Clair. Son vinos súper aromáticos, con una paleta de descriptores muy amplia, de los más intensos del mundo. Limón, espárragos, hierbas, pasto, mineral y frutas de carozo son algunos aromas que predominan en un Sauvignon neozelandes. En boca son fáciles de tomar y, por supuesto, con una acidez alta y refrescante. Para los que empiezan a catar vinos, son ideales, ya que sus aromas son muy fáciles de captar.

En Argentina, en el Valle de Uco, Mendoza, tenemos los mejores exponentes. Gracias a su clima frío y a la altitud, esta variedad se adaptó de maravillas. Bodegas como Doña Paula, Tapiz, Pulenta Estate y Zorzal Wines, entre muchas otras, tienen destacados Sauvignon Blancs. Aromas a durazno, cítricos y dejos minerales, en boca son súper refrescantes, buenos compañeros como aperitivo o de platos ligeros. En Gualtallary se están elaborando y son realmente diferentes!.

Ezequiel Schneer, Sommelier

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