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Henri Bourgeois en Grand Cru

VAL DE LOIRE

Al norte de Bordeaux, esta región se caracteriza por producir los mejores y más complejos Sauvignon Blanc del mundo, como Sancerre y Poully-Fumé. Son vinos secos, muy aromáticos, herbáceos y refrescantes. También se producen muy buenos tintos de la variedad Cabernet Franc.

Henri Bourgeois

En la región de Pouilly-Fumé sobresalen los blancos de Henri Bourgeois, elaborados con cuidadosas selecciones de las mejores uvas de la región. Sus viñedos se emplazan en las mejores laderas de Sancerre y Pouilly Fumé. La familia Henri Bourgeois lleva diez generaciones en la producción vitícola y un minucioso trabajo para lograr vinos de excelente calidad y prestigio internacional. La finca está situada en el famoso pueblo de Chavignol, reconocido por sus vinos y por el queso de cabra, el “Crottin de Chavignol”.

Los vinos de la bodega

Sus Sauvignon Blanc son excepcionales, representan la tipicidad varietal de la región y las mejores cualidades de Valle de Loira. Entre sus exponentes, destacamos Sancerre Les Baronnes Blanc 2011, un vino complejo, fresco, muy aromático; Sancerre Le MD 2011, que seduce por su gran personalidad y, si hay algo para remarcar es que gana complejidad con la guarda. Y también vale la pena descubrir la elegancia del Poully Fumé 2011 muy fresco y persistente, que va de maravillas con pescados, mariscos, queso de cabra y platos elaborados con carnes blancas.

A prepararse para disfrutar del verano con estos típicos Sauvignon Blanc franceses que invitan a compartir una copa en los días más cálidos de la temporada.

Champagne: toda la magia de la Maison Bollinger

Champagne es una de las regiones vitivinícolas más importantes del mundo y, sin duda, una de las más bellas. La mayor parte de las “Maisons” se encuentran en las ciudades de Reims y Epernay, en esta última, hay inclusive una avenida entera –L’Avenue du Champagne– bordeada de casas de culto como Moët et Chandon, Mercier y Pol Roger, entre muchas más. Sin embargo, en Ay, un pueblito minúsculo a sólo 4 kilómetros de Epernay, existen casas famosas como Deutz, Ayala, Gosset y Bollinger. Tuve el placer de visitar Bollinger y su mágico entorno y hay mucho por compartir de esta experiencia. Bollinger y su historia Bollinger, originalmente Renaudin Bollinger hasta 1960, es una de las más prestigiosas casas de Champagne, su estilo logró conquistar a la Corte británica –desde hace un siglo es su Champagne oficial– y fue elegido en las películas de James Bond. Aunque fue fundada en 1829, sus raíces se remontan a 1585, cuando las tierras fueron adquiridas por una de las familias creadores de la marca. En la actualidad, es una de las pocas casas de Champagne que aún son independientes y se manejan como negocio familiar. Las 164 hectáreas de viñedos propios que tiene Bollinger están distribuidas por toda la región de Champagne, y muchas de sus parcelas son Grands Crus de la montagne de Reims, (una zona codiciada y que produce las mejores uvas) lo que se ve reflejado en la calidad de sus vinos. La variedad predominante en los viñedos de Bollinger es la Pinot Noir, pero también hay Chardonnay y Pinot Meunier como lo estipula la denominación de origen, además de algunas rarezas y cepas antiguas, por ahora en experimentación.

La viña, el origen de un gran vino

Quizás lo más llamativo de Bollinger, sean un par de parcelas ubicadas en frente y atrás de la mansión principal. Terres Chaudes y Saint Jacques en Ay son casi los únicos viñedos de Europa que resistieron a la philoxera (parásito que destruyó gran parte del viñedo europeo) y que no tienen injerto americano. Estas dos parcelas suman menos de una hectárea entre las dos, 100% plantadas con Pinot Noir, y en una forma muy antigua que hoy prácticamente no se utiliza, y producen rendimientos mínimos. Los años en que la cosecha es excepcional, de estas parcelas se produce la Cuvée Prestige de la Maison, que se llama Vieilles Vignes Françaises (viejas viñas francesas) y que es, de lejos, el mejor Champagne que probé en mi vida.

 

Momentos excepcionales

Además, probamos Bollinger Special Cuvée, el non millesimé de la casa, de Pinot Noir, Chardonnay y Pinot Meunier, que lleva en su mezcla vinos de reserva de más de 15 años, que le otorgan gran complejidad y estructura. En la cata también estuvieron presentes Bollinger Rosé, La Grand Année 2004, que sólo se produce en las mejores cosechas y ostenta una elegancia solo comparable con el Bollinger R.D. Que quiere decir “recement dégorgé” o recientemente degollado, es el mismo vino que la Grande Année, pero en vez de cinco, pasa ocho años sobre sus lías, todo un lujo en la nariz y en el paladar. Para entender por qué Bollinger es tan especial, basta con recorrer sus varios kilómetros de cavas subterráneas, cubiertas de moho y hongos, llenos de millones de botellas que aguardan pacientemente su momento de ser ensambladas para dar vida a los lujosos caldos de la casa, un lugar donde parece que el tiempo se detuvo hace 200 años. ¡Qué increíble ver al último tonelero de Champagne! Cultor de un gran oficio, que trabaja para Bollinger reparando barricas muy viejas donde se crían los vinos base, para aprovechar la porosidad de la madera vieja sin que esta le aporte gusto al vino y preservar los aromas primarios.

La calidad como única premisa

Los champagnes de Bollinger, desde el Special Cuvée hasta Vieilles Vignes, se distinguen por su elegancia, su equilibrio y complejidad, producto de la mezcla de los mejores Terroirs, la mezcla de la tecnología con la tradición, los largos periodos de crianza, mucho más largos que los que exige la denominación y, sobre todo, la incansable búsqueda de la calidad. En Champagne hay cientos de productores, y en tipicidades y calidades es posible encontrar de todo, desde los más modestos, pasando por los exóticos y los modernos, hasta llegar a las grandes marcas de lujo que se conocen en todo el mundo. A mi parecer, Bollinger es especial, aún dentro de un mundo que ya de por sí lo es bastante, pues combina en perfecto equilibrio el pasado y la tradición, con la tecnología y el futuro. Todo un placer visitar su casa y aprender un poco más de un mundo tan fascinante como es el del Champagne, esa bebida mágica que a todos encanta, y que es el mejor símbolo de la celebración, el lujo y el placer. Agradezco a Christian Dennis, de Bollinger, por el gran conocimiento y la pasión con que nos guió a través de una visita inolvidable.

Por David Fonseca, sommelier.

Bordeaux, cuna de los grandes vinos franceses

 Bordeaux, en la región de Aquitaine, al suroeste de Francia, es la segunda región productora de vinos del país (sólo por detrás del Languedoc, productora de vinos  de consumo masivol). Junto a la Bourgogne y Champagne, es la más afamada del mundo vitivinícola. De sus viñedos –aproximadamente 120.000 hectáreas– provienen muchos de los más grandes vinos del mundo. 

 Hablar del vino de Bordeaux es hablar de tradición, los bordeleses fueron los pioneros en clasificar sus vinos con Denominaciones de Origen (AOC por sus siglas en francés). Francia y Bordeaux especialmente, tiene el sistema más complejo de denominación de origen que busca proteger el terroir, la tradición, los métodos de elaboración y especialmente la calidad del vino.

Bordeaux produce todo tipo de vinos, de todas las calidades y todos los precios, desde vinos de mesa hasta los Grand Crus. Se producen vinos tranquilos blancos, tintos, rosados, dulces y hasta espumantes como el Crémant de Bordeaux.

A diferencia de Bourgogne, Bordeaux, siempre ha defendido el concepto de “Assemblage“, corte o blend de diferentes cepas. Los tintos se elaboran con una mezcla de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot y varían según la región, pero también se utilizan otras cepas en menor proporción como Petit Verdot y Malbec. Los blancos, tanto dulces como secos, se elaboran a partir de Sauvignon Blanc y Semillón.

 Hoy existen 57 AOC entre todas las subregiones, entre ellas, las más famosas son Margaux, Saint Julien, Saint Estèphe y Pauillac, en el Haut Médoc, en la orilla izquierda de la Gironde, el río que atraviesa la región, desde unos kilómetros antes donde se unen sus principales afluentes, el Garonne y La Dordogne.

 Del Haut Médoc vienen cuatro de los cinco Grand Crus Classées de Bordeaux, clasificados en 1855. Estos son: Château Margaux, Château Mouton Rothschild, Château Latour y Château Lafite Rothschild, que se encuentran sin duda entre los mejores vinos del planeta. En la margen izquierda del río, la Cabernet Sauvignon es la cepa que compone el mayor porcentaje de los cortes, son vinos potentes, concentrados, con aromas a cuero, chocolate y especias, mientras que del lado derecho, prima el Merlot, produciendo vinos más sutiles, frutados y elegantes, con notas a cassis y regaliz. De este lado del Garonne, las regiones más importantes son Saint Emilion y Pomerol, cuna de otros de los grandes vinos como Château Cheval Blanc y Château Petrus respectivamente.

 Al sur de la ciudad, al margen de la Dordogne, están las AOC Graves y Pessac Léognan, donde también se producen vinos muy famosos, entre ellos muchos blancos secos, y en Pessac se encuentra Château Haut Brion, el quinto Grand Cru, con dos etiquetas, una de tinto y una de blanco y su segunda marca.

Finalmente, de postre, pegada a la AOC Graves, esta la AOC Sauternes, de donde vienen los vinos dulces más famosos de la tierra, son siempre blancos,  de uvas botritizadas, es decir con podredumbre noble,  método por el cual las uvas concentran azúcar y pierden humedad, para lograr un vino con mucho azúcar residual, de color dorado y una nariz llena de miel, cítricos y flores secas que evoluciona muy bien a lo largo de los años. De ahí el mítico Château d’Yquem, máximo exponente de esta región.

 Bordeaux es una región mágica,  sus suaves colinas cubiertas de viñedos, sus pueblitos medievales, los Chateaux  lado y lado de los caminos y sus incomparables vinos. Su tradición centenaria ha servido de inspiración a miles de enólogos de todo el mundo, que han querido replicar la elegancia, complejidad y potencial de guarda de sus grandes vinos en todos los rincones del planeta.

 Cada día son mejores los vinos que se producen en todo el mundo, y hay millones de vinos excelentes por todas partes, pero el Viejo Mundo nunca dejará de ser el lugar donde empezó todo, y Bordeaux siempre será Bordeaux, la capital mundial del vino.

Consejos para maridar vinos y chocolates

El vino invita a tomarse un relax y al disfrute, es una de las bebidas más placenteras que existen, sus aromas y sabores conquistan hasta los paladares más sofisticados. Y si pensamos en delicias dulces, sin dudas, el chocolate es uno de productos más exquisitos del mercado.

 ¿Qué tienen en común los vinos y el chocolate? Los dos tienen propiedades antioxidantes y se los puede categorizar desde los sabores muy simples a los muy complejos, con diferentes estructuras y texturas. Ambos son productos nobles, auténticos, que demandan tiempo para logar excelentes resultados.  A la vez, el vino del mismo modo que el chocolate se catan observando su brillo y su intensidad y anotando, definiendo en cada uno sus descriptores aromáticos y cualidades.

Hay que animarse a jugar y a probar las con diferentes cepas y estilos de chocolates  porque existen  combinaciones que logran experiencias sensoriales únicas.

Descubrí una guía con tips para conseguir los mejores resultados:

  • Resulta conveniente elegir al principio los chocolates que tienen un alto contenido de cacao (60% o 70%), es decir, los más amargos. Los vinos más indicados son los llamados “fortificados”, que presentan una alta concentración del grado de azúcar de las uvas. Por ejemplo, un Oporto, ya que el alcohol y la intensidad logran una deliciosa fusión en la boca. Las frutas secas, como almendras tostadas  o pasas, también combinan muy bien con estos sabores.
  • Es importante que los vinos no se sirvan demasiado fríos, 3º a 4º grados por encima de la temperatura sugerida para su servicio es lo ideal, para lograr mejor homogenización permitiendo una rápida disolución en boca del chocolate y una unión pronta de ambos.
  • Los bombones de dulce de leche van de maravillas con oportos más complejos y dulces.
  • Un Malbec, el vino insignia de la Argentina, marida muy bien con un chocolate con leche puro.
  •  Los vinos estructurados con buena presencia de madera maridan muy bien con los chocolates amargos y, para los más audaces, con chocolates ahumados.
  • Los vinos blancos llamados “cosecha tardía”, en ocasiones presentan una sutil acidez y pueden combinarse perfectamente con chocolates blancos, amargos o cascaritas de naranja.
  • A mayor grado alcohólico, más fácil es la disolución, pero cuidado: el chocolate debe estar a la altura, en intensidad y sabor del vino elegido en cada ocasión.

Tapiz y un equipo de lujo

Jean Claude Berrouet, el primer enólogo de Petrus, la famosa bodega del Pomerol, comenzó a brindar su asesoramiento a Bodega Tapiz.

Bodega Tapiz está en una etapa de novedades y, en este proceso, el desafío es mejorar las técnicas de vinificación y para ello, contrataron a un gran especialista. Se trata de de Jean Claude Berrouet, un experto en el arte de hacer vinos. Su trabajo minucioso se enfoca en lograr el mejor potencial de cada uno de los varietales que cultiva la bodega, con un manejo preciso desde  los  viñedos  a bodega y observación permanente en cada uno de los procesos y etapas de la vinificación.

“Estamos convencidos que su experiencia, sumada a nuestra gente e infraestructura va a permitir complementar  la fuerte personalidad e identidad varietal de nuestros vinos con la elegancia que distingue a los vinos de Jean Claude”, comenta Patricia Ortíz, propietaria de la bodega.

Sr. Petrus
Jean Claude fue el primer enólogo permanente de Petrus, donde ingresé en al año 64, a los 22 años, vinificando cosecha tras cosecha y posicionando a Petrus como uno de los vinos más prestigiosos del mundo. En 2007 se retiró y  lo sucedió su hijo, quien quedó a cargo como consultor de la famosa bodega del Pomerol, en Francia.

 

Semana Francesa

Para conmemorar la revolución francesa qué mejor que beber vinos tintos y blancos de diferentes denominaciones de origen de Francia, pero siempre con esa elegancia que los caracteriza.

 Esta maravillosa región tiene sin lugar a dudas los mejores y más variados vinos del planeta. Estos son complejos, finos y con una marcada personalidad, donde hay siempre una buena opción para cada situación. Desde el cálido sur hasta el clima extremadamente frío del norte, la cultura francesa no solo se destaca por la enología, sino que también probablemente los franceses tengan la mejor y más rica gastronomía mundial.

Empezando por Chablis, se destaca el productor William Fèvre con su Premier Cru Fourchaume 2007.Este Primer cultivo es uno de los más grandes de la apelación y del cual salen los mejores exponentes de Chablis. De nariz súper mineral y cítrica, en boca se muestra ágil, con una gran acidez y  un final fresco y chispeante. Ideal para acompañarlo con ostras, su maridaje típico y exquisito. Un delicioso vino que se puede beber ahora o que permite, a su vez, una larga guarda en botella, en donde madurará de maravillas.

Otro gran vino, pero tinto, es el Bahans Haut Brion 2006, segundo vino del histórico Château Haut Brion. Un dato de color es que a partir del año 2008 cambia el nombre de esta segunda etiqueta a “Le Clarence de Haut Brion”. De una producción limitadísima, solo 5000 cajas por año, el Bahans tiene las características de su hermano mayor, pero en vez de esperar 10 años para beberlo, este ejemplar está listo a los cinco años para su consumo óptimo. Clásico Bordeaux, se recomienda decantar para liberar todo su potencial aromático. Complejo, seductor y austero este vino quedará en su memoria por muchos años y beberlo es estar un poquito más cerca del Haut Brion, uno de los mejores vinos del mundo, por lejos. Y para acompañarlo nada mejor que un agneau (cordero) bordolés cocinado en su propio jugo.

Santé!

Por Ezequiel Schneer, Sommelier

 

Champagne: pasión por las burbujas

Desde su nacimiento, el Champagne ha sido y es símbolo de festejo y lujo. Su popularidad es tal, que cada país tiene su versión gracias a la gran demanda mundial de este producto. En sus comienzos, la región francesa de Champagne producía vinos tranquilos y, por error, se produjo una segunda fermentación en botella, originando así un vino con burbujas…”Polvo de estrellas”.

Hoy no existe celebración donde falte una copa de Champagne. Esta bebida tiene la magia de descomprimir situaciones, transformándolas en más agradables y amenas. “Me suelta la lengua”, dicen muchos. También es compañero ideal de las comidas, ya que es uno de los pocos vinos que puede combinarse con todos los pasos de una cena.

Se bebe frío, entre 6° y 8° pero los más añejos, pueden beberse entre 10° y 12° para apreciar todo su espectro aromático. Para enfriar la botella, simplemente se llena una frappera con mitad hielo y mitad agua y se deja la botella alrededor de veinte minutos, hasta obtener la temperatura deseada. Para esto se puede usar un termómetro de vinos, pero con la práctica, podemos usar la palma de la mano con este mismo objetivo.

En la región de Champagne están las grandes casas productoras. Entre las Top, en Grand Cru ofrecemos Bollinger, la bebida favorita de James Bond. Su Cuvèe Prestige, la Grande Anee, solo se elabora en grandes añadas, donde las uvas llegan a un grado óptimo de madurez. La Grande Anèe 1999 tiene aromas a mazapán, levaduras y frutas disecadas, en boca sus burbujas se convierten en una mouse llenando todo el paladar. Y su gran acidez nos promete excelente guarda.

Por supuesto que los Champagnes son inimitables, ya que su know-how, su clima extremo y su terroir nos entregan un producto único. En Francia, otra casa histórica es Gosset, “la más antigua bodega de vinos de la Champagne, que data de 1584”, ha creado un estilo singular que expresa la autenticidad de un terruño noble. Gosset es símbolo de un arte de vivir y siempre es bienvenida una copa para iluminar los momentos festivos. Su prestigio llegó hasta El Bulli, donde fue elegido el champagne de la carta en el mítico restaurant de Ferrán Adrià. Así que, si está dispuesto a disfrutar de una emoción vibrante, nada mejor que su Brut Excellence, un cuvèe fresco y complejo, de aromas exquisitos. Y por qué no, dejarnos sorprender por su Grand Rosé, que es sutileza pura con aromas delicadísimos.

A brindar en estas fiestas! Ya sea con Champagne, espumante, Cava o Sekt!!!