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Vinos diferentes para variar del Malbec o el Cabernet

Cepas no tradicionales como Albariño, Pinot Noir o Merlot también tienen etiquetas excepcionales.

 No hay nada más aburrido que comer siempre la misma comida, día tras día. Milanesas con puré, hamburguesas, pollo al horno…

Mentes cerradas, paladares monótonos: con el vino pasa lo mismo. Del Malbec al Cabernet, y lo que es peor todavía, casarse con una bodega, bebiendo toda la vida una sola etiqueta. Oh my God!

Empecemos de a poco, pero el cambio siempre es positivo. La bodega uruguaya Bouza, quizá una de las mejores de Sudamérica, se animó a cultivar una uva de origen español, la Albariño. Siempre en partidas limitadas, esta bodega familiar logra vinos únicos y con carácter. En el caso del Albariño, un 20% del vino fermenta en roble, lo que aporta densidad y aromas diferentes al caldo. Frutas tropicales, cítricos y especias junto a un paladar untuoso y fresco, hacen de este, un ejemplar que se puede guardar algunos años en la bodega. Delicioso.

El Valle de Leyda es una de las nuevas DO de Chile que más está dando que hablar. Históricamente era una zona ganadera, hasta que en el año 1997 llegó Viña Leyda a la región. Bodega pionera en este valle; creó la nueva Denominación de Origen, D.O. Valle de Leyda, en el año 2002. Los viñedos están muy cerca del mar, más exactamente a 7 km y, esta particular orientación geográfica,  aporta una frescura especial a los vinos tan cuidadosamente elaborados. El Pinot Noir de alta gama llamado “Lot 21” es una pequeña obra de arte. Con un promedio de 3.000 botellas al año, es un vino sutil, frutado y complejo. Uno de los mejores Pinots de Chile, con una elegante impronta.

De otro lado de la cordillera, en la  Patagonia argentina, la exclusiva bodega Chacra, ubicada en el Valle de Rio Negro, no solo produce el mejor Pinot Noir Argentino, también elabora un Merlot de excepción. Se llama “Mainqué” y se elaboran solo 5.000 botellas promedio por año. A pesar de sus 24 meses de reposo en roble francés, el vino es suave, con una personalidad única, complejo y seductor. En boca es elegante como ninguno. Su frescura y taninos auguran una buena guarda. El final es largo e inolvidable. Vinazo!

Ezequiel Schneer, Sommelier.