La Toscana con todo el encanto de Italia

Con la cultura del vino más antigua de toda Europa, Italia se posiciona como el primer productor mundial de vinos. Entre sus principales características sobresale la diversidad de regiones, terroirs y estilos combinados con una tradición milenaria. Una de las grandes virtudes de los viticultores italianos es que lograron imponer en el mercado vinos con una notable personalidad y proyección internacional.


Los vinos italianos se identifican de varias maneras, algunos con nombres geográficos, otros históricos, folklóricos y otros llevan el nombre de la variedad de uva de la cual proceden, como podrían ser los casos de las cepas autóctonas, como Barbera y Sangiovese.
La clave del vino italiano es el sistema DOC (Denominazione d’Origine Controllata), equivalente a la Appeliation Controlée francés, que ha ido tomando forma desde los años `60. La mayoría de los buenos vinos italianos tienen estándares de calidad y zonas definidas, según este nuevo sistema.
La Denominación de Origen Controlado (DOC) se aplica a los vinos con características particulares que denotan su excelente calidad. Por su parte, la Denominación de Origen Controlada y Garantizada (DOCG) se otorga sólo a determinados vinos de terroirs con calidad superior, que son embotellados dentro de ciertos límites regionales y llevan el sello del Gobierno. Y finalmente, en 1992 cambió el concepto y el origen geográfico pasó a ser el epicentro: así es como nacieron los vinos IGT, con Indicación Geográfica Típica. Entre ellos, se encuentran los famosos supertoscanos.

TOSCANA

Es una de las regiones más conocidas de Italia por su producción vitícola. Es la cuna del Chianti Classico, del Brunello di Montalcino y el Vino Nobile di Montepulciano y los famosos supertoscanos. La cepa principal es la Sangiovese y más del 70% de la producción se concentra en variedades tintas, también se cultivan otras cepas como Cabernet Sauvignon o Merlot.

En la Toscana el suelo es predominantemente calizo con taba y algo de arcilla arenosa. Los mejores viñedos están situados entre laderas y colinas, en un paisaje pintoresco de olivos, cipreses y bosques. El vino de este terroir refleja una fiel expresión Toscana, una región fuertemente arraigada en su identidad y en su tradición, pero lista para sumarse a la impronta innovadora. Y el resultado es grandioso: son vinos con carácter y trascendencia en el tiempo.

En esta región se asientan reconocidas bodegas, como Tenuta Dell ‘ Ornellaia, que con su magia logró captar el espíritu del terruño y posicionarse entre las más importantes del mundo. La pasión y dedicación de sus hacedores, junto con un terroir único y un extraordinario microclima, han logrado una de las etiquetas más prestigiosas como el Tenuta dell’ Ornellaia y otros exponentes excepcionales como los blends Le Serre Nuove o Le Volte.

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