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¿Cómo disfrutar mejor del vino?

En muchas ocasiones en las que bebemos vino nos perdemos, sin darnos cuenta, de algunas cualidades que nos podría entregar esta noble bebida.

Aquí algunos tips para aprovechar al máximo la magia de Baco. Cuatro pasos que nunca fallan.

Copas sucias

Las copas aunque a veces no parezca, están sucias. Y si esto ocurre el vino puede resultar apagado y sin aromas. ES FUNDAMENTAL QUE LA COPA ESTE LIMPIA. Para lograr una absoluta transparencia y limpidez les recomiendo lavar con agua bien caliente y una gotita de detergente luego de cada uso. Secar con cristal (paño que no deja pelusas) y guardar en un lugar ventilado y que no junte aromas extraños. Usar siempre copas de cristal fino.

Vino cerrado

Literalmente, en muchas oportunidades, bebemos vinos que están cerrados, tanto en aromas como en sabores. Para que se abran los descriptores aromáticos les recomiendo trasvasar el caldo a un decanter. Este shock de aire le permite al vino oxigenarse y liberar esos deliciosos aromas. Además este método suaviza los taninos y hace al vino más bebible. Sugiero trasvasar todos los vinos, salvo los muy pero muy añejos.

De menor a mayor

Siempre, pero siempre, como en la vida, hay que ir de menor a mayor. Primero los vinos suaves, luego los de cuerpo medio y, por último, los “full bodied”. Si bebemos los de mayor cuerpo primero, los vinos suaves y delicados quedaran opacados y casi sin sabor. La misma lógica funciona con las comidas.

Formar el paladar

Hay que salir de esos vinos tapados con madera, golosos y aburridos. Probemos caldos finos y elegantes, con aromas complejos, minerales. Vinos de Terroir, con personalidad. Dejemos de lado las bebidas colas. Sé que son pocos, pero están y hay que encontrarlos. Y por supuesto, tratar de lograr un maridaje agradable con las comidas.

Ezequiel Schneer, Sommelier

 

Jul 18, 2011 - Vinos    1 Comentario

Vinos: Corcho vs. tapa a rosca

Un problema muy extendido en el mundo del vino es el TCA (tricloroanisol), una de las contaminaciones más comunes en el vino.

El corcho proviene de la corteza de un árbol llamado alcornoque, por lo tanto, es una materia orgánica y porosa, muy susceptible a las infecciones fúngicas.

Cuando el tapón de alcornoque es atacado por este compuesto y entra en contacto con el vino, este pierde los aromas y adquiere aroma y gusto a cartón mojado. Un aroma muy desagradable. El lavado de los tapones con cloro forma automáticamente el precursor de estos aromas.

Un promedio de más o menos el 10 % de las botellas de vino comercializadas en el mundo presenta este defecto en mayor o menor medida. Esto significa que algunas botellas están más contaminadas que otras.

Imaginen gastarse un dineral en ese caldo soñado, preparar la velada para disfrutarlo con amigos entendidos y que al abrir la botella nos demos cuenta que el vino huele a la rejilla húmeda y sucia que usamos en la cocina. Gran decepción!!

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