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Sangiovese: una variedad típica de la Península Itálica

Descubra las características de esta cepa que da vinos excepcionales en Italia.

Sangiovese es una de las grandes uvas tintas del mundo. Su traducción al español es “Sangre de Jupiter” y  “Sanguis Jovis” en latin. Reina en la Toscana donde produce caldos exquisitos, finos y longevos. Bodegas antiquísimas se encuentran en esta pintoresca región, con viñedos en pendiente y olivos que adornan una de las zonas vitivinícolas más lindas del mundo.

Chianti, Brunello Di Montalcino son algunas denominaciones de origen famosas por sus vinos a base de la uva Sangiovese.

Desde los vinos económicos hasta los de alta gama, siempre respetan una alta calidad enológica, donde la frescura siempre se hace presente. Se destacan por sus aromas a cerezas frescas, tierra y flores cuando son jóvenes. Al envejecer, muestran notas de buena evolución, con aromas a carne, café tostado y un encanto difícil de describir con palabras. En boca son siempre agradables gracias a su alta acidez natural. Son vinos para paladares exigentes.

Una bodega que lleva siete siglos elaborando vinos es Frescobaldi, y uno de sus mejores vinos es el Nipozzano Riserva 2007 de la denominación  de origen Chianti Rufina. De un costo beneficio imbatible, este gran vino nos entrega aromas complejos, brea, violetas, cerezas frescas, tierra, entre muchos otros. En boca es elegante y amable, también se expresa fresco por su alta acidez. Un vino muy amigable con diferentes platos, como pueden ser unas pastas rellenas con funghi porcini.

Otro vinazo, pero de otra denominación, es el Brunello Di Montalcino del gran productor Argiano. Su enólogo, Hans Vinding Diers, produce vinos con una pureza increíble, su Brunello Di Montalcino 2004 ofrece aromas complejos y elegantes, como los grandes vinos. En boca se muestra sedoso, fino y tiene todavía mucho para dar.

La uva Sangiovese en Italia da vinos muy especiales, difíciles de imitar en otros países del mundo. Es una variedad que produce vinos únicos e irrepetibles, por eso es  tan especial.

Guarda de vinos

El vino es el resultado del jugo de uvas fermentado. En general, el mayor porcentaje de los vinos del mundo está listo para beber unos meses después de elaborado. Pero un reducido grupo de caldos, con características especiales, como: lugar de origen de las uvas, clima, suelo y la mano del hombre, tiene que descansar en la botella un determinado tiempo para entregarnos toda su riqueza.

Siempre, en buenas condiciones de guarda, respetando la temperatura y humedad ideal, los vinos evolucionan con paz y tranquilidad, suavizando sus taninos y alcanzando el tan preciado bouquet aromático producto de la crianza.

En Francia, los Grand Cru de Burdeos, en las grandes añadas, pueden mejorar en botella durante 15 años o incluso más en el caso de los mejores Chateaux. Hay grandes botellas de Cheval Blanc 1947 que todavía están impecables, Petrus 1982 es otro ejemplo.

En Sauternes, sur de Bordeaux, se encuentra uno de los vinos más longevos del mundo, el Chateau D’Yquem. A veces llamado oro líquido, ya que se puede guardar más de 100 años gracias a sus elevados índices de azúcar y acidez que actúan como conservantes naturales.

También hay grandes vinos de guarda en Borgoña, Ródano y en la región de la Champaña. Por su parte, Italia tiene los Barolos y Barbarescos en el Piamonte, y en la Toscana los clásicos Brunellos di Montalcino.

Muchos coleccionistas compran este tipo de vinos de guarda para beberlos en su mejor momento y muchos otros los adquieren como inversión, ya que estos vinos van subiendo sus precios a medida que pasa el tiempo. Algo que recomiendo es comprar muchas cajas del mismo vino y abrir uno cada 6 meses para ver cómo va evolucionando a través del tiempo. Es sorprendente como puede cambiar un vino en el transcurso de un año. Además hay que tener en cuenta que no hay grandes vinos, sino grandes botellas!!

 Ezequiel Schneer, Sommelier