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¿Cómo disfrutar mejor del vino?

En muchas ocasiones en las que bebemos vino nos perdemos, sin darnos cuenta, de algunas cualidades que nos podría entregar esta noble bebida.

Aquí algunos tips para aprovechar al máximo la magia de Baco. Cuatro pasos que nunca fallan.

Copas sucias

Las copas aunque a veces no parezca, están sucias. Y si esto ocurre el vino puede resultar apagado y sin aromas. ES FUNDAMENTAL QUE LA COPA ESTE LIMPIA. Para lograr una absoluta transparencia y limpidez les recomiendo lavar con agua bien caliente y una gotita de detergente luego de cada uso. Secar con cristal (paño que no deja pelusas) y guardar en un lugar ventilado y que no junte aromas extraños. Usar siempre copas de cristal fino.

Vino cerrado

Literalmente, en muchas oportunidades, bebemos vinos que están cerrados, tanto en aromas como en sabores. Para que se abran los descriptores aromáticos les recomiendo trasvasar el caldo a un decanter. Este shock de aire le permite al vino oxigenarse y liberar esos deliciosos aromas. Además este método suaviza los taninos y hace al vino más bebible. Sugiero trasvasar todos los vinos, salvo los muy pero muy añejos.

De menor a mayor

Siempre, pero siempre, como en la vida, hay que ir de menor a mayor. Primero los vinos suaves, luego los de cuerpo medio y, por último, los “full bodied”. Si bebemos los de mayor cuerpo primero, los vinos suaves y delicados quedaran opacados y casi sin sabor. La misma lógica funciona con las comidas.

Formar el paladar

Hay que salir de esos vinos tapados con madera, golosos y aburridos. Probemos caldos finos y elegantes, con aromas complejos, minerales. Vinos de Terroir, con personalidad. Dejemos de lado las bebidas colas. Sé que son pocos, pero están y hay que encontrarlos. Y por supuesto, tratar de lograr un maridaje agradable con las comidas.

Ezequiel Schneer, Sommelier

 

Dec 27, 2011 - Vinos    No hay comentarios

El mundo de las copas

La copa es un elemento fundamental para el máximo goce del vino. Cada tipo de vino tiene una ideal. Hay miles de formas y tamaños, esto hace a cada copa única. Aquí algunos consejos para la correcta elección.

-El vino es el protagonista, por lo tanto debemos descartar copas de color o talladas. Simplemente que sean transparentes.

-El vidrio debe ser lo más delgado posible. El vidrio grueso opaca los aromas y sabores.

-El pie debe tener suficiente longitud como para que nuestras manos no toquen el borde de la copa, así evitamos cambiar la temperatura del vino.

-Hay muchísimas formas de copas. Lo importante es que estas tengan una buena base para que pueda entrar el líquido suficiente. Además, el borde debe ser cerrado para contener los aromas.

-Para lavarlas, simplemente  usar  agua muy caliente. Si están muy sucias se puede usar una gotita de detergente. Para secarlas, se ponen boca abajo y luego que escurren, usamos el famoso “cristal”, para terminar de secarlas y dejarlas relucientes.

-Para almacenarlas es aconsejable un armario ventilado, ya que las copas toman fácilmente el olor a encierro, madera o humedad.

-Las copas son frágiles, hay que cuidarlas, pero no nos lamentemos si se nos rompen, porque pasa seguido. Se encuentran en la mayoría de las vinotecas y, por suerte, son accesibles.

El universo del vino es un mundo fascinante, lleno de secretos.  Se puede hacer una cata de un solo vino en cinco copas de forma diferente y mágicamente, parecerá que estamos catando cinco vinos distintos.

Con la práctica y el paso del tiempo encontraremos nuestra copa favorita. Pero también está el gusto personal! Y, en materia de gustos, las opciones son infinitas… Por ejemplo, un chef súper reconocido y bon vivant toma vino en vaso de agua, en contra de toda etiqueta y sommelier.

En mi experiencia, prefiero tomar Champagne en copa de vino tinto, ya que me parece que se expresan mejor los aromas. En fin, como digo siempre, prueba y error.

Ezequiel Schneer, Sommelier.